El mandatario había anunciado que despacharía desde el Palacio de San Carlos y que la sede presidencial sería convertida en museo. Sin embargo, razones de seguridad, espacio y logística llevaron al Gobierno a preparar nuevamente oficinas en la Casa de Nariño.

El presidente Abelardo de la Espriella modificó el esquema que había planteado inicialmente para sus jornadas de trabajo en Bogotá y decidió utilizar nuevamente la Casa de Nariño como uno de los lugares desde los cuales ejercerá sus funciones.

La decisión representa un cambio frente al anuncio realizado antes de asumir la Presidencia, cuando el mandatario había señalado que no utilizaría la tradicional sede presidencial y que su despacho en Bogotá funcionaría desde el Palacio de San Carlos, actualmente ocupado por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Ahora, de acuerdo con información conocida por distintos medios, el equipo presidencial adelanta las adecuaciones necesarias para poner nuevamente en funcionamiento espacios de la Casa de Nariño destinados al despacho del jefe de Estado.

La decisión cambió después de evaluar la operación

El cambio no obedece, según los reportes conocidos, a un traslado definitivo de la Cancillería ni a que el Palacio de San Carlos deje de funcionar como sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.

La evaluación realizada por el equipo del presidente habría determinado que la Casa de Nariño ofrece mejores condiciones para desarrollar parte de las actividades presidenciales en Bogotá, especialmente por razones relacionadas con seguridad, espacios disponibles y facilidad para los desplazamientos y la operación del Gobierno.

La intención es que De la Espriella pueda despachar desde la Casa de Nariño durante sus permanencias en la capital.

El Espectador señaló que las adecuaciones ya están en marcha y que el proceso también contempla recuperar espacios destinados a la atención de la prensa acreditada.

De museo a sede de despacho

La decisión tiene además un antecedente particular.

El 26 de julio, cuando todavía era presidente electo, De la Espriella había anunciado públicamente que no gobernaría desde la Casa de Nariño y que quería convertir el histórico edificio en un museo abierto al público.

En aquella oportunidad explicó que el Palacio de San Carlos sería la sede de la Presidencia en Bogotá, mientras que Barranquilla tendría un papel central dentro de su modelo de gobierno regional.

Ese anuncio incluso comenzó a generar movimientos dentro de la Casa de Nariño. Semanas antes de la posesión, funcionarios de la administración anterior empezaron a retirar pertenencias y a preparar la entrega de las oficinas que serían ocupadas por el nuevo Gobierno.

Ahora, con el nuevo giro, parte de ese proceso debe ajustarse a las necesidades de la actual administración.

San Carlos seguirá en manos de la Cancillería

El cambio tampoco significa que el Palacio de San Carlos vaya a desaparecer como sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.

La información conocida hasta ahora indica que San Carlos continuará siendo utilizado por la Cancillería, mientras que la Casa de Nariño recuperará su función como espacio de trabajo presidencial cuando De la Espriella se encuentre en Bogotá.

De esta manera, el Gobierno tendrá diferentes puntos desde los cuales desarrollará su actividad.

Barranquilla seguirá teniendo un papel especial

La decisión sobre Bogotá se produce mientras el presidente mantiene su apuesta por una Presidencia con presencia permanente en las regiones.

Barranquilla ocupa un lugar central en ese esquema. De la Espriella ha venido despachando desde el Batallón Paraíso, donde fueron adecuadas instalaciones para el funcionamiento de la Presidencia.

Desde allí ya ha realizado actividades oficiales y reuniones relacionadas con asuntos de gobierno.

Antes de asumir el cargo, el mandatario también había planteado que Barranquilla fuera reconocida constitucionalmente como capital alterna de Colombia, una propuesta que requeriría una reforma constitucional.

Su idea es que el Gobierno tenga presencia permanente en diferentes regiones y no concentre toda su actividad en Bogotá. También había mencionado a Medellín y Cali dentro de ese esquema de sedes alternas.

Una decisión que cambia el mapa del poder presidencial

Con el nuevo escenario, la Casa de Nariño vuelve a recuperar protagonismo dentro de la operación del Gobierno nacional.

El Palacio de San Carlos continuará ligado a la Cancillería, mientras la Casa de Nariño será nuevamente utilizada por el presidente cuando se encuentre en Bogotá y Barranquilla mantendrá su importancia como uno de los principales centros de despacho de la administración.

La decisión también muestra cómo el Gobierno ha tenido que ajustar sobre la marcha el modelo de funcionamiento que había anunciado antes de la posesión.

Lo que inicialmente parecía ser un cambio radical de sede presidencial —abandonar la Casa de Nariño y trasladar el despacho a San Carlos— terminó convirtiéndose en un esquema diferente: De la Espriella conservará el modelo descentralizado que ha defendido, pero volverá a utilizar la histórica sede presidencial en Bogotá.

Por ahora, el equipo del mandatario trabaja en las adecuaciones necesarias para que la Casa de Nariño vuelva a estar preparada para recibir parte de las actividades del jefe de Estado.