La investigación por la muerte de Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo comenzó como un supuesto suicidio, pero los análisis forenses y otras pruebas llevaron a las autoridades a considerar que se trataba de un homicidio. Su esposa, una funcionaria activa del CTI, fue capturada y no aceptó los cargos.

Lo que inicialmente parecía ser un suicidio terminó convirtiéndose, cinco meses después, en una investigación por homicidio que involucra a una funcionaria del propio Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía.

La mujer, identificada como Chirley Mildred Hernández Rojas, fue capturada por orden judicial y es señalada por la Fiscalía como presunta responsable de la muerte de su esposo, Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo, de 52 años, quien trabajaba en la Rama Judicial en Barranquilla.

El caso ocurrió el 21 de marzo de 2026, en el apartamento que la pareja compartía en el edificio Catedral Plaza, en el barrio Boston de Barranquilla.

La muerte que inicialmente fue considerada un suicidio

La noche de los hechos, Avendaño Carrillo fue encontrado sin vida dentro del apartamento después de recibir varios impactos de arma de fuego.

En ese momento, la hipótesis que manejaron las autoridades era la de un posible suicidio.

De acuerdo con la versión entregada inicialmente por su esposa, el hombre había llegado a la vivienda después de consumir bebidas alcohólicas. Posteriormente, mientras ella se encontraba en otra habitación, uno de sus hijos la habría despertado para avisarle que su padre se había disparado.

Cuando las autoridades llegaron al lugar encontraron el cuerpo y un arma de fuego cerca de la víctima, elementos que inicialmente respaldaron la hipótesis de que se trataba de un suicidio.

Sin embargo, la investigación no terminó allí.

La necropsia comenzó a cambiar la historia

Los análisis realizados posteriormente por Medicina Legal generaron dudas sobre la primera versión.

La víctima presentaba heridas producidas por proyectiles en diferentes partes del cuerpo, entre ellas la cabeza, el tórax y el brazo izquierdo.

Uno de los hallazgos que llamó particularmente la atención de los investigadores fue la lesión localizada en el antebrazo izquierdo, que, de acuerdo con el análisis forense presentado por la Fiscalía, podía corresponder a una herida de carácter defensivo.

Además, el análisis de la lesión en la cabeza no habría mostrado características propias de un disparo realizado bajo las condiciones que normalmente se presentan en un suicidio.

Con estos elementos, la investigación comenzó a orientarse hacia una posible muerte violenta y no hacia una autolesión.

Las cámaras también fueron claves

Los investigadores también analizaron los registros de las cámaras de seguridad del conjunto residencial.

Según la información expuesta durante las audiencias, las grabaciones permitieron reconstruir los movimientos de las personas que se encontraban en el inmueble y de quienes llegaron posteriormente al lugar.

La Fiscalía sostiene que los registros no respaldarían la presencia de una quinta persona dentro del apartamento, una hipótesis que había sido considerada durante las primeras etapas de la investigación.

Esto llevó a los investigadores a concentrar la atención en las personas que se encontraban en la vivienda al momento de los disparos.

Residuos de disparo, otra pieza de la investigación

Otro de los elementos presentados por la Fiscalía corresponde a los análisis de residuos de disparo realizados a Hernández Rojas.

Según el ente acusador, en muestras tomadas de sus manos y prendas fueron encontradas partículas metálicas asociadas con residuos producidos por disparos.

El arma encontrada en el apartamento también fue sometida a estudios y se estableció que era apta para producir disparos.

Para la Fiscalía, estos elementos, analizados junto con la necropsia, las cámaras de seguridad y otras evidencias, permiten sostener la hipótesis de que la muerte de Avendaño Carrillo no habría sido un suicidio.

La captura ocurrió cinco meses después

Tras varios meses de investigación, unidades de la Sijín de la Policía Metropolitana de Barranquilla, en coordinación con la Fiscalía, capturaron a Chirley Mildred Hernández Rojas.

La detención se produjo el 25 de agosto, en el sector del barrio Boston, en el norte de Barranquilla.

La mujer fue trasladada posteriormente para iniciar el proceso de judicialización y quedó a disposición de las autoridades competentes.

Fiscalía imputó homicidio agravado

Durante la audiencia de imputación, la Fiscalía le atribuyó los delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas de fuego.

El ente acusador sostiene que Avendaño se encontraba en una situación de indefensión al momento de los hechos y que habría recibido los disparos dentro de la vivienda.

La Fiscalía también señaló que el arma utilizada no contaba con el correspondiente permiso de porte.

Hernández Rojas no aceptó los cargos y manifestó ser inocente.

Una investigación que todavía no termina

Aunque la Fiscalía presentó ante el juez los elementos que considera relevantes para vincular a la funcionaria con el crimen, será la justicia la encargada de determinar si efectivamente tuvo responsabilidad en la muerte de su esposo.

El caso continúa en etapa judicial y la mujer conserva su derecho a la defensa y la presunción de inocencia.

Lo que sí cambió de manera radical fue la hipótesis inicial: lo que durante meses se manejó como un posible suicidio terminó convertido en una investigación por homicidio que tiene como principal señalada a la propia esposa de la víctima, una funcionaria activa del CTI.

El proceso ahora deberá establecer qué ocurrió realmente aquella noche del 21 de marzo dentro del apartamento del barrio Boston y quién accionó el arma que acabó con la vida de Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo.