Washington sancionó a empresas y ciudadanos chinos y hongkoneses señalados de facilitar el comercio de petróleo, tecnología y pagos con Teherán. Pekín respondió que tomará las medidas necesarias para defender sus intereses.
La nueva ofensiva económica de Estados Unidos contra Irán abrió un nuevo frente de tensión con China, principal comprador del petróleo iraní y uno de los países que mantiene mayores vínculos comerciales con Teherán.
El Departamento del Tesoro estadounidense anunció un paquete de sanciones contra cerca de 60 personas, empresas y embarcaciones relacionadas, según Washington, con redes utilizadas por Irán para obtener tecnología sensible, movilizar recursos financieros y exportar petróleo.
Entre los objetivos aparecen compañías y ciudadanos de China continental y Hong Kong, lo que eleva la tensión entre Washington y Pekín justo cuando está prevista una reunión entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping el próximo 24 de septiembre en Washington.
China advierte que responderá
El Gobierno chino rechazó las nuevas sanciones y las calificó como medidas unilaterales que, según Pekín, no cuentan con autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
El Ministerio de Exteriores chino advirtió que el país tomará las medidas necesarias para proteger sus derechos e intereses, aunque no especificó qué tipo de represalias podría adoptar.
Pekín también pidió reducir las tensiones y regresar al diálogo, al considerar que la política de máxima presión económica puede aumentar los riesgos para el comercio y las finanzas internacionales.
Empresas chinas aparecen entre las sancionadas
Uno de los casos señalados por Washington es el de Sweet Ocean Industrial, compañía con sede en Hong Kong que habría servido como intermediaria para adquirir equipos ópticos y tecnológicos destinados a una universidad iraní vinculada, según Estados Unidos, con programas de investigación nuclear y desarrollo de misiles.
También fueron incluidas empresas logísticas de Shenzhen y otras sociedades de Hong Kong acusadas de facilitar operaciones financieras o comerciales relacionadas con Irán.
En el sector petrolero, Estados Unidos sancionó a propietarios y operadores de buques que, de acuerdo con el Departamento del Tesoro, transportaban crudo iraní mediante sociedades pantalla, cambios de bandera y otras maniobras destinadas a evadir las restricciones estadounidenses.
China es clave para el petróleo iraní
El principal punto de choque está en el petróleo.
China lleva años siendo el mayor comprador del crudo iraní. De acuerdo con datos citados por EL PAÍS de la firma especializada Kpler, las compras chinas llegaron a unos 1,4 millones de barriles diarios durante 2025.
El comercio se concentra principalmente en refinerías independientes que aprovechan los descuentos ofrecidos por el crudo iraní. Las operaciones suelen realizarse mediante intermediarios y pagos en yuanes, mientras algunos cargamentos aparecen registrados como procedentes de otros países para evitar las sanciones estadounidenses.
Washington mantiene abierta la presión sobre Pekín
Por ahora, las nuevas sanciones no alcanzan a los grandes bancos chinos, una decisión que refleja el riesgo de provocar una confrontación económica mayor entre las dos potencias.
Sin embargo, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha dejado abierta la posibilidad de nuevas medidas y advirtió que ninguna entidad estaría completamente fuera del alcance de las sanciones.
La estrategia forma parte de la denominada “Operación Paria Económico”, con la que la administración Trump busca cortar las principales fuentes de ingresos de Irán y presionar a los países y empresas que continúen haciendo negocios con Teherán.
Una tensión que llega antes de la cumbre Trump-Xi
El nuevo choque se produce apenas un mes antes del encuentro previsto entre Trump y Xi Jinping.
Washington busca mantener la presión sobre Irán sin provocar una ruptura con China, mientras Pekín intenta preservar sus relaciones comerciales y energéticas con Teherán.
El escenario deja abierta una pregunta clave: hasta dónde estará dispuesto Estados Unidos a llevar las sanciones contra China y hasta dónde responderá Pekín para proteger sus intereses económicos y estratégicos.
La evolución de esta disputa podría tener efectos no solo sobre las relaciones entre Washington y Pekín, sino también sobre el mercado internacional del petróleo y el comercio global.
Fuente: Noticias 3, con información de EL PAÍS, EFE y agencias internacionales.

