La estructura que durante más de seis décadas hizo parte de la movilidad del norte de Bogotá empezó a desaparecer. El proceso de desmonte se extenderá cerca de dos meses y dará paso a un nuevo puente de 461 metros y cuatro carriles. Mientras avanzan las obras, conductores y usuarios de TransMilenio deberán utilizar nuevos recorridos.

Bogotá amaneció este lunes con uno de los cambios de movilidad más importantes de los últimos años en el norte de la ciudad.

El tradicional puente vehicular ubicado en la calle 100 con carrera Séptima ya no está habilitado para el tránsito y comenzó oficialmente el proceso para desmontar la estructura, una intervención que hace parte de las obras del Corredor Carrera Séptima y que pretende transformar por completo uno de los puntos de mayor movimiento vehicular de la capital.

La intervención comenzó este domingo 13 de septiembre y tendrá una duración aproximada de dos meses para el desmonte de la estructura actual. Posteriormente avanzará la construcción del nuevo puente, que tendrá mayores dimensiones, cuatro carriles y nuevas conexiones con el sistema vial de Bogotá.

El cambio, sin embargo, tendrá un impacto inmediato para miles de personas que utilizan diariamente este sector.

Por eso, durante los próximos meses será fundamental conocer los desvíos y las modificaciones que ya comenzaron a operar.

Una estructura de más de 60 años llega a su final

El puente que ahora será retirado fue construido durante la década de los años 60 y durante más de seis décadas se convirtió en una de las estructuras fundamentales para atravesar este sector del norte de Bogotá.

Pero el crecimiento de la ciudad cambió por completo las necesidades de movilidad.

La estructura actual tiene aproximadamente 205 metros de longitud y dos carriles, condiciones que, según las autoridades distritales, ya no responden adecuadamente al volumen de vehículos que circulan por esta zona.

Además, las autoridades han señalado que el puente actual no cumple con las normas sismorresistentes que hoy se exigen para este tipo de infraestructura.

Por esa razón, la decisión no consiste simplemente en reparar el puente existente.

La apuesta es reemplazarlo completamente por una estructura de mayor capacidad.

El nuevo puente tendrá más del doble de longitud

La nueva infraestructura será considerablemente más grande.

De acuerdo con el Distrito, tendrá aproximadamente 461 metros de longitud, frente a los 205 metros de la estructura que está siendo desmontada.

También tendrá 16,20 metros de ancho y contará con cuatro carriles, dos en cada sentido, lo que permitirá aumentar la capacidad de circulación en uno de los sectores estratégicos de la ciudad.

La estructura contará además con aisladores sísmicos, una característica que busca mejorar su comportamiento ante movimientos telúricos.

Pero el proyecto no se limita al puente.

La intervención contempla también nuevos elementos para organizar los movimientos vehiculares y mejorar la conexión entre la carrera Séptima y otros corredores importantes de la capital.

No será una demolición de un solo día

El retiro del puente no se realizará mediante una implosión ni será derribado de manera completa en cuestión de horas.

La estructura será desmontada por etapas.

En una primera fase se retirarán elementos como la capa de asfalto, barandas, postes de iluminación, barreras y otros componentes que no hacen parte de la estructura principal.

Posteriormente comenzará el retiro de las grandes secciones de concreto.

Para algunas de estas labores se utilizará hilo diamantado, una técnica que permite cortar grandes piezas de concreto con precisión y controlar las vibraciones generadas durante el proceso.

El objetivo es avanzar de manera controlada y reducir los riesgos para las personas, las edificaciones cercanas y la infraestructura que continuará funcionando alrededor de la obra.

La movilidad ya comenzó a cambiar

El principal efecto para los ciudadanos será, precisamente, el cambio en los recorridos.

Desde el inicio del cierre quedaron deshabilitadas las conexiones que actualmente utilizaban los vehículos para atravesar el puente.

Uno de los puntos principales de afectación es la calle 100 entre las carreras Séptima y Novena A, además de los ramales que alimentaban la estructura.

Esto obliga a los conductores a buscar nuevas alternativas dependiendo del lugar desde el cual vienen y hacia dónde se dirigen.

La Secretaría de Movilidad pidió a los usuarios programar sus desplazamientos con anticipación y prestar especial atención a la señalización instalada en el sector.

¿Qué deben hacer los vehículos que van por la Séptima?

Uno de los recorridos modificados corresponde a quienes circulan por la carrera Séptima en sentido norte-sur y necesitan conectarse con la calle 100 hacia el occidente.

En ese caso, el desvío establecido conduce a los vehículos hacia la calle 102, para posteriormente tomar la carrera 8A y regresar hacia la calle 100.

Este recorrido busca mantener la conexión entre el sector oriental y las vías que conducen hacia el occidente de la ciudad.

La recomendación es seguir las señales instaladas y evitar improvisar recorridos por calles residenciales o vías que no están diseñadas para absorber el tráfico adicional.

La carrera 11 también tendrá un cambio importante

Otro de los puntos que tendrá modificaciones es la carrera 11.

Para facilitar el desplazamiento en sentido sur-norte, un carril de la calzada oriental entre las calles 94 y 100 cambiará temporalmente de sentido.

El carril que normalmente funcionaba en dirección norte-sur pasará a operar en dirección sur-norte.

La ciclorruta de la carrera 11, sin embargo, continuará funcionando sin modificación, de acuerdo con la información entregada por las autoridades.

Este cambio será especialmente importante porque la carrera 11 será utilizada como una de las alternativas para absorber parte del flujo que normalmente atravesaba el puente.

No solamente cambian los carros

El impacto de la obra no será exclusivo para los conductores de vehículos particulares.

Los usuarios del transporte público también deberán acostumbrarse a nuevos recorridos.

TransMilenio informó modificaciones en 25 rutas del componente TransMiZonal y en la ruta dual K86, además del traslado o modificación de algunos paraderos.

Entre las rutas que presentan modificaciones se encuentran:

634, 661, Z8, 402, 442, BK916, CB109, E26B, T21, T163, BD237, AB020, BH907, HB608, T13, T25, 18-3, CA103, FC404, Z4B, BL919, T12, CA134, CA151 y 466.

La ruta dual K86 también tendrá cambios en determinados días.

Por eso, quienes tengan desplazamientos habituales por este sector deberían revisar el recorrido actualizado antes de salir, especialmente durante las primeras semanas de la intervención.

Habrá restricciones adicionales durante la noche

La circulación no tendrá exactamente las mismas condiciones durante todo el día.

Mientras avanzan las obras, se mantendrán dos carriles por sentido en la carrera Séptima durante buena parte de la jornada, pero durante las horas nocturnas se aplicarán mayores restricciones.

Entre aproximadamente las 10:00 de la noche y las 4:00 de la madrugada, la circulación podrá reducirse a un carril por sentido para permitir el desarrollo de las labores de desmontaje con mayores condiciones de seguridad.

Por esta razón, quienes se movilicen por el sector durante la noche deberán tener especial cuidado con la señalización y con los cierres parciales.

¿Cuánto tiempo durará toda la intervención?

Aquí es importante diferenciar dos cosas.

Una cosa es el desmonte del puente actual y otra muy distinta es la construcción de la nueva infraestructura.

El retiro de la estructura existente está previsto para durar aproximadamente dos meses.

Después comenzará una etapa más larga relacionada con la construcción del nuevo puente y las demás obras complementarias.

El cronograma contempla que la nueva infraestructura pueda estar terminada hacia el último trimestre de 2027.

Es decir, los ciudadanos deberán convivir con modificaciones en la movilidad durante un periodo considerablemente mayor al de los dos meses que tardará en desaparecer la estructura actual.

El nuevo proyecto busca conectar mejor el norte de Bogotá

La transformación de la calle 100 con Séptima hace parte de un proyecto de mayor escala.

La intención es mejorar la conexión entre la carrera Séptima y la avenida 68, integrando esta zona con el sistema de infraestructura que se está construyendo en diferentes sectores de Bogotá.

El nuevo diseño contempla también pasos deprimidos para facilitar determinados movimientos vehiculares y evitar que todos los flujos tengan que concentrarse en el mismo punto.

La apuesta es que, una vez terminada la obra, los vehículos tengan recorridos más eficientes y una infraestructura capaz de soportar mejor el crecimiento del tráfico.

También se busca aprovechar parte de los materiales

El desmonte de la estructura generará una cantidad considerable de residuos de construcción y demolición.

Sin embargo, el proyecto contempla el aprovechamiento de buena parte de esos materiales.

Según la información divulgada sobre la intervención, se espera que cerca del 80 % de los materiales resultantes puedan ser reutilizados en diferentes procesos relacionados con la obra.

Esto permitirá reducir parte del impacto ambiental asociado al retiro de la infraestructura.

Una obra que tendrá un costo para la movilidad

La modernización de este punto de Bogotá llega con una promesa de mayor capacidad y mejores condiciones de movilidad, pero antes de que los beneficios sean visibles los ciudadanos tendrán que enfrentar una etapa compleja.

Más tráfico en vías alternas.

Nuevos recorridos.

Cambios en rutas de transporte público.

Cierres nocturnos.

Y tiempos de desplazamiento que podrían aumentar, especialmente durante las horas de mayor demanda.

El desafío para las autoridades será evitar que el cierre de un punto estratégico termine generando problemas adicionales en sectores vecinos.

Por eso, la Secretaría de Movilidad ha insistido en la importancia de utilizar los corredores alternativos y respetar las indicaciones del plan de manejo de tránsito.

El reto será que la obra no se convierta en otro dolor de cabeza

Para los bogotanos, el discurso de una infraestructura más moderna puede sonar positivo, pero la verdadera prueba comenzará en las calles.

El puente actual fue construido hace más de seis décadas y ya no responde a las necesidades de una ciudad que ha crecido de manera acelerada.

El reemplazo, por tanto, resulta necesario desde la perspectiva de las autoridades.

Pero durante los próximos meses la pregunta será otra:

¿podrá Bogotá soportar el impacto del cierre sin que el tráfico del norte colapse?

La respuesta dependerá de qué tan bien funcionen los desvíos, de la disciplina de los conductores, de la operación del transporte público y de la capacidad de las autoridades para ajustar las medidas cuando aparezcan nuevos puntos de congestión.

Una nueva imagen para uno de los puntos más importantes de Bogotá

El puente de la calle 100 con carrera Séptima ya comenzó a convertirse en parte de la historia de la ciudad.

Después de más de 60 años de servicio, la estructura será retirada para abrirle espacio a un puente de más de cuatro siglos de metros de longitud, cuatro carriles y una infraestructura diseñada para las necesidades actuales.

Pero antes de que los bogotanos puedan disfrutar de esa nueva obra habrá meses de cierres, desvíos y cambios.

Por ahora, el mensaje para quienes utilizan este sector es claro:

el puente ya está cerrado, el desmonte comenzó y la movilidad del norte de Bogotá entra en una nueva etapa.

La recomendación de las autoridades es sencilla pero importante: salir con tiempo, revisar el recorrido antes de viajar y prestar atención a la señalización, porque los trayectos que durante años fueron automáticos ahora tendrán que hacerse por rutas diferentes.