El pacto anunciado por Donald Trump y Delcy Rodríguez contempla inversiones superiores a US$100.000 millones y el desarrollo de 17 campos petroleros. El acuerdo tendría una vigencia de 25 años y ha despertado críticas por el alcance del control estadounidense.

Un nuevo capítulo en la relación entre Estados Unidos y Venezuela quedó abierto tras el anuncio de un multimillonario acuerdo petrolero que permitirá a compañías estadounidenses asumir el control mayoritario de 17 yacimientos ubicados en territorio venezolano.

El anuncio fue realizado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien calificó el entendimiento como el mayor acuerdo petrolero de la historia.

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó posteriormente los alcances generales del convenio y aseguró que permitirá atraer inversiones superiores a los 100.000 millones de dólares para recuperar una industria petrolera que durante años ha sufrido una fuerte caída en su capacidad de producción.

El acuerdo involucra unos 65.000 millones de barriles de reservas probadas, una cantidad equivalente aproximadamente al 21,5 % de las reservas probadas de Venezuela, estimadas en unos 303.000 millones de barriles.

La cifra también supera ampliamente las reservas probadas de petróleo de Estados Unidos, que rondaban los 46.000 millones de barriles al cierre de 2024.

¿QUÉ ESTÁ NEGOCIANDO ESTADOS UNIDOS?

El acuerdo contempla que empresas privadas, principalmente del sector energético, participen en la recuperación y explotación de 17 campos estratégicos venezolanos.

Según la información entregada por Rodríguez, el convenio tendrá una duración de 25 años y plantea alcanzar una producción superior a 1,5 millones de barriles diarios.

La administración venezolana sostiene que el país conservará la propiedad y soberanía sobre sus recursos naturales, mientras que los operadores extranjeros tendrán una participación mayoritaria en los proyectos destinados a recuperar la producción.

La intención es poner nuevamente en funcionamiento una infraestructura petrolera deteriorada después de años de falta de inversión, problemas operativos, sanciones internacionales y una fuerte reducción de la producción.

UNA INDUSTRIA CON ENORMES RESERVAS, PERO CON UNA PRODUCCIÓN MUY REDUCIDA

Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, pero esa riqueza no se ha traducido en una producción equivalente.

La industria petrolera venezolana llegó a producir más de tres millones de barriles diarios antes de la llegada de Hugo Chávez al poder. En 2019, después de años de deterioro, la producción llegó a caer hasta alrededor de 500.000 barriles diarios.

La recuperación de esa capacidad exige inversiones gigantescas.

Expertos consultados por BBC estiman que Venezuela necesitaría alrededor de US$100.000 millones durante varios años para recuperar buena parte de su infraestructura y volver a niveles de producción comparables con los de finales de la década de 1990.

Ese es precisamente uno de los argumentos utilizados por quienes defienden el nuevo acuerdo: sin capital extranjero, tecnología y una fuerte recuperación de la infraestructura, Venezuela tendría enormes dificultades para aprovechar sus reservas.

¿CUÁNTO DINERO RECIBIRÍA VENEZUELA?

Delcy Rodríguez aseguró que el convenio podría generar aproximadamente US$209.335 millones en ingresos tributarios para el Estado venezolano, tomando como referencia un precio de US$65 por barril.

La cifra ha generado debate porque, al compararla con el volumen total de reservas involucradas, inicialmente surgieron dudas sobre cuánto terminaría recibiendo Venezuela por cada barril.

Rodríguez posteriormente explicó que el cálculo no representa el precio de venta del petróleo, sino los ingresos fiscales que recibiría el Estado bajo las condiciones del acuerdo. Según sus cifras, Venezuela obtendría aproximadamente US$19 por cada barril producido y vendido bajo el esquema planteado.

EL PETRÓLEO NO SERÍA “ENTREGADO” A ESTADOS UNIDOS

Uno de los puntos que ha generado confusión después del anuncio es la manera en que se ha presentado públicamente el acuerdo.

No se trata, según los detalles conocidos hasta ahora, de una venta de las reservas venezolanas a Estados Unidos.

El petróleo permanecería bajo soberanía venezolana, mientras que empresas privadas asumirían la operación y tendrían participación mayoritaria en determinados proyectos.

Sin embargo, el alcance de ese control es precisamente uno de los aspectos que más cuestionamientos ha generado.

El anuncio inicial de Trump habló de control mayoritario estadounidense sobre más de 65.000 millones de barriles, mientras que Caracas insiste en que Venezuela mantiene la soberanía sobre sus recursos.

LAS CRÍTICAS: SOBERANÍA Y TRANSPARENCIA

El acuerdo ha provocado críticas desde sectores políticos muy diferentes.

Una de las principales preguntas es por qué un convenio de semejante magnitud fue anunciado sin que previamente se conocieran públicamente todos sus términos.

En Venezuela también existen cuestionamientos sobre la capacidad del gobierno interino de Delcy Rodríguez para comprometer durante 25 años recursos estratégicos del país.

Analistas han advertido que un eventual cambio político en Venezuela podría poner en discusión algunas de las condiciones pactadas.

La falta de información pública también alimenta las dudas sobre cuánto petróleo será producido, qué empresas participarán exactamente, cómo se distribuirán los ingresos y qué mecanismos de supervisión tendrá el Estado venezolano.

TRUMP TAMBIÉN BUSCA BENEFICIOS PARA ESTADOS UNIDOS

Para Washington, el acuerdo no representa únicamente una oportunidad comercial.

Trump ha planteado que la recuperación de la producción venezolana permitirá aumentar la disponibilidad de petróleo para Estados Unidos y contribuir a reducir los precios de los combustibles en el largo plazo.

El mandatario también anunció que parte del petróleo venezolano será utilizado para volver a llenar la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, que actualmente se encuentra en niveles históricamente bajos.

Además, el acuerdo tiene una dimensión geopolítica.

Venezuela cuenta con una de las mayores concentraciones de reservas petroleras del planeta y durante años ha mantenido relaciones estrechas con países como Rusia, China e Irán.

Para Washington, recuperar una posición dominante en el sector energético venezolano también significa ampliar su influencia estratégica en el hemisferio occidental.

EMPRESAS INTERNACIONALES ENTRAN EN ESCENA

La recuperación de la industria venezolana requerirá la participación de grandes compañías petroleras internacionales.

Delcy Rodríguez mencionó acuerdos y conversaciones con empresas como Chevron, Repsol, Eni, Shell y BP, entre otras.

La intención del Gobierno venezolano es que estas compañías participen en la recuperación de los campos y en el aumento progresivo de la producción.

Pero llevar las cifras anunciadas a la realidad será un proceso complejo.

Gran parte de la infraestructura petrolera venezolana requiere reparación, modernización y nuevas inversiones. También será necesario garantizar estabilidad jurídica, seguridad para las operaciones y condiciones que permitan mantener inversiones durante décadas.

UN ACUERDO QUE PUEDE CAMBIAR EL MAPA ENERGÉTICO DE LA REGIÓN

El pacto entre Washington y Caracas representa mucho más que un negocio petrolero.

Estados Unidos obtiene acceso privilegiado a una enorme cantidad de reservas; Venezuela busca el capital necesario para recuperar una industria que prácticamente colapsó; y las compañías internacionales encuentran una oportunidad en uno de los territorios con mayor riqueza petrolera del mundo.

Pero el acuerdo también abre interrogantes.

La duración de 25 años, el control mayoritario sobre los proyectos, el papel de las empresas privadas, el monto real de las inversiones y las condiciones bajo las cuales Venezuela recibirá los ingresos serán aspectos determinantes para establecer si el convenio termina convirtiéndose en una recuperación económica para el país o en una fuente permanente de conflictos políticos.

Por ahora, el anuncio ya produjo un efecto inmediato: Estados Unidos y Venezuela pasaron de años de confrontación a una alianza energética de enorme magnitud.

Y en el centro de esa nueva relación están 65.000 millones de barriles de petróleo que podrían convertirse en uno de los negocios más importantes y controvertidos de la historia reciente de América Latina.