Doug Ford, primer ministro de Ontario, respondió con una contundente frase al presidente de Estados Unidos después de que Trump amenazara con aumentar los aranceles contra productos canadienses. El mandatario estadounidense no se quedó callado y contraatacó con insultos personales.

La guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá acaba de subir de temperatura, pero esta vez el enfrentamiento no quedó solamente en los aranceles.

El primer ministro de Ontario, Doug Ford, lanzó una contundente respuesta contra el presidente estadounidense, Donald Trump, después de que este volviera a amenazar con endurecer las medidas comerciales contra Canadá.

Bésame el culo” (“kiss my ass”), dijo Ford durante una entrevista radial al ser consultado sobre las nuevas amenazas de Trump.

La frase rápidamente se convirtió en uno de los principales titulares de la nueva confrontación entre ambos países. Ford posteriormente volvió a referirse al tema durante una rueda de prensa y, lejos de retractarse, mantuvo su posición.

“Soy un tipo grande, tengo mucho espacio en mi culo, así que tiene mucho espacio para besármelo”, afirmó posteriormente el político canadiense, en una declaración que provocó reacciones a ambos lados de la frontera.

Trump contraatacó

La respuesta del presidente estadounidense no tardó.

Trump utilizó su red social para arremeter contra Ford, a quien calificó de “flunky” —una expresión despectiva que puede traducirse como subordinado o persona de poca importancia— y lo comparó desfavorablemente con su fallecido hermano, el exalcalde de Toronto Rob Ford.

Trump también volvió a cuestionar la posición canadiense en las negociaciones comerciales y exigió que sus vecinos del norte “se alineen”, mientras advertía que, de no hacerlo, las consecuencias serían todavía más graves.

El intercambio convirtió una disputa comercial en una abierta batalla política y personal entre dirigentes de ambos países.

Una guerra comercial que vuelve a escalar

Detrás de los insultos existe una disputa económica de enormes dimensiones.

Trump anunció que pretende llevar al 50 % los aranceles estadounidenses sobre vehículos, autopartes y acero provenientes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027, profundizando las tensiones después del fracaso de las últimas negociaciones comerciales.

El presidente estadounidense sostiene que Canadá ha tratado injustamente a Estados Unidos durante años y asegura que Washington no necesita a su vecino del norte.

Trump incluso afirmó que Canadá debería dejar de comportarse como si tuviera una posición de poder frente a Estados Unidos.

Pero Ottawa sostiene una posición completamente diferente.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, decidió suspender las negociaciones después de que su Gobierno considerara inaceptables algunas de las condiciones planteadas por Washington.

Carney ha defendido especialmente las políticas canadienses relacionadas con la protección del idioma francés y la cultura de Quebec, asuntos que también terminaron convirtiéndose en uno de los puntos de fricción durante las negociaciones.

Canadá prepara la respuesta

Mientras Trump amenaza con nuevas medidas, Canadá prepara sus propias represalias.

El Gobierno de Carney anunció que aplicará medidas equivalentes contra productos estadounidenses a partir del 8 de septiembre, mientras este martes se esperan nuevos anuncios de Ottawa sobre la respuesta económica y los mecanismos para proteger a trabajadores y empresas afectadas.

Ford, por su parte, ha planteado una respuesta todavía más agresiva.

El primer ministro de Ontario ha advertido que Canadá podría utilizar como herramientas de presión algunos de sus recursos estratégicos, entre ellos electricidad, petróleo, níquel, uranio y potasa, y ha pedido a las autoridades canadienses actuar con contundencia frente a Washington.

Ontario tiene además una importancia especial dentro de la disputa debido al peso de su industria automotriz y a sus vínculos comerciales con Estados Unidos.

Del comercio a los insultos

La relación entre Trump y los dirigentes canadienses se ha deteriorado rápidamente.

El enfrentamiento comenzó como una disputa sobre aranceles y condiciones comerciales, pero ahora incluye ataques personales, amenazas económicas y advertencias sobre posibles medidas de represalia.

Mientras tanto, el primer ministro Mark Carney insiste en que Canadá no aceptará un acuerdo que considere perjudicial para sus intereses nacionales.

Trump, por su parte, mantiene la presión y exige concesiones.

Y en medio de esa batalla, Doug Ford decidió responderle al presidente estadounidense con una frase que rápidamente recorrió el mundo:

“Kiss my ass”.

Una guerra comercial que ya no solamente se libra con aranceles. También se libra a golpe de declaraciones, insultos y amenazas.