El empresario colombiano y exministro venezolano aceptó su responsabilidad en una investigación federal por lavado de dinero relacionada con contratos del programa CLAP. El acuerdo con la Fiscalía estadounidense incluye la entrega de US$195 millones y cooperación con nuevas investigaciones. La sentencia definitiva está pendiente y podría enfrentar hasta 20 años de prisión.
Miami volvió a convertirse en el escenario de uno de los capítulos más delicados de la historia reciente de Venezuela.
Alex Nain Saab Morán, empresario colombiano que durante años estuvo en el centro de las operaciones económicas y comerciales del gobierno de Nicolás Maduro, se presentó este martes ante una corte federal de Estados Unidos y pronunció una palabra que cambia radicalmente el rumbo de su caso:
“Culpable”.
Saab aceptó responsabilidad por un cargo relacionado con una conspiración para lavar dinero proveniente de un esquema de corrupción y sobornos vinculado con contratos del Gobierno venezolano.
Pero la noticia no termina en la declaración de culpabilidad.
El acuerdo alcanzado con la Fiscalía estadounidense incluye el compromiso de entregar US$195 millones identificados como ganancias criminales y cooperar con investigaciones federales en curso.
Ese último punto es el que ha generado mayor expectativa.
Aunque el documento judicial no establece públicamente que Saab vaya a declarar específicamente contra Nicolás Maduro, sí contempla que entregue información a las autoridades estadounidenses sobre otros involucrados y sobre operaciones relacionadas con el esquema investigado.
La justicia estadounidense, además, sostiene que el empresario tuvo acceso privilegiado a altos funcionarios venezolanos y que durante años utilizó empresas, cuentas bancarias y estructuras internacionales para mover y ocultar dinero.
El caso, por tanto, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que lleva años acompañando a Saab:
¿Cuánto sabe realmente sobre el funcionamiento financiero del gobierno venezolano y sobre las personas que participaron en esas operaciones?
La confesión que cambia el escenario
Saab había llegado a la audiencia de Miami después de haber mantenido durante años una batalla judicial y política alrededor de su figura.
El empresario había negado las acusaciones y, después de su extradición a Estados Unidos en 2021, se había declarado no culpable.
Ahora el escenario es diferente.
Ante la jueza federal Kathleen M. Williams, Saab modificó su declaración y aceptó el acuerdo negociado con los fiscales.
De acuerdo con EFE, el empresario aseguró durante la audiencia que no había sido obligado ni amenazado para aceptar la culpabilidad. El acuerdo judicial tiene 12 páginas y contempla su colaboración con las autoridades estadounidenses.
La Fiscalía sostiene que Saab participó en una estructura que permitió obtener contratos públicos en Venezuela mediante sobornos y posteriormente mover las ganancias a través de diferentes mecanismos financieros.
El Departamento de Justicia estadounidense confirmó que Saab se declaró culpable de conspiración para lavar instrumentos monetarios.
¿De dónde salieron los US$195 millones?
Este es uno de los aspectos centrales de la investigación.
Según los documentos judiciales citados por las autoridades estadounidenses, el esquema estuvo relacionado con contratos del programa conocido como CLAP, creado por el Gobierno venezolano para suministrar alimentos básicos a sectores de la población.
El programa distribuía productos como arroz, harina de maíz y aceite, entre otros alimentos.
Según la Fiscalía, Saab y sus asociados utilizaron empresas bajo su control para obtener contratos destinados a importar alimentos y medicinas.
El problema, de acuerdo con la investigación, es que los contratos no se ejecutaban completamente como estaban establecidos.
Los investigadores estadounidenses sostienen que el sistema permitió extraer cientos de millones de dólares mediante sobrecostos, empresas de fachada, facturas falsas, documentos de embarque alterados y otras operaciones destinadas a ocultar el verdadero movimiento del dinero.
En el acuerdo judicial, Saab reconoció haber obtenido al menos US$195 millones a través de seis contratos.
Ese dinero es precisamente el que ahora acordó entregar a las autoridades estadounidenses.
El Departamento de Justicia describe una operación que se habría extendido durante casi una década y que habría contado con la participación o protección de funcionarios de alto nivel del Gobierno venezolano.
Los sobornos a funcionarios venezolanos
Uno de los elementos más delicados del expediente está relacionado con los pagos realizados a funcionarios.
La documentación judicial señala que Saab reconoció la existencia de un sistema de sobornos utilizado para garantizar contratos públicos.
Entre los nombres que aparecen en el expediente está el del exgobernador del estado Táchira José Gregorio Vielma Mora, aliado de Maduro.
Según la investigación estadounidense, una empresa controlada por Saab obtuvo en 2016 un contrato para entregar 10 millones de cajas de alimentos en Táchira.
Los fiscales sostienen que alrededor de US$17 millones fueron entregados como sobornos a Vielma Mora.
El exgobernador ya había sido acusado en Estados Unidos en relación con esta investigación.
El acuerdo de Saab, además, hace referencia a otros funcionarios cuya identidad no ha sido revelada públicamente.
Uno de ellos aparece identificado en los documentos como “Government Official 1A”, una denominación utilizada por la Fiscalía mientras mantiene reservada su identidad.
El expediente señala que ese funcionario habría tenido un papel de alto nivel dentro del esquema y habría utilizado a otra persona para recibir pagos en su nombre.
Una red internacional para mover el dinero
La investigación estadounidense no describe una operación limitada a Venezuela.
Por el contrario, habla de una estructura internacional.
Saab admitió que él y sus asociados utilizaron empresas de fachada, cuentas bancarias y documentos falsificados para ocultar el origen de los recursos.
Los investigadores identificaron movimientos y sociedades relacionadas con diferentes países, entre ellos Antigua, Bulgaria, Liechtenstein, Islas Marshall, Montenegro, Suiza, Turquía, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos.
La utilización de múltiples jurisdicciones habría permitido dificultar el rastreo del dinero y separar formalmente las operaciones de las personas que, según los fiscales, estaban detrás de ellas.
La Fiscalía también sostiene que parte de los recursos terminó circulando por el sistema financiero estadounidense.
Ese elemento resulta fundamental porque permitió a Estados Unidos ejercer jurisdicción sobre las operaciones investigadas.
Petróleo, oro y otros recursos también aparecen en el expediente
El caso Saab tampoco se limita a las cajas de alimentos.
De acuerdo con los documentos citados por medios estadounidenses, con el deterioro de las finanzas venezolanas y el aumento de las sanciones internacionales, Saab y sus asociados llegaron a recibir pagos mediante petróleo, oro y otros recursos naturales venezolanos.
Esto ayuda a entender por qué la figura de Saab adquirió tanta importancia dentro del aparato económico del gobierno de Maduro.
No se trataba simplemente de un empresario que obtenía contratos.
Según las investigaciones estadounidenses, se convirtió en una pieza importante para mover recursos y establecer conexiones comerciales internacionales en momentos en que Venezuela tenía cada vez más dificultades para acceder al sistema financiero tradicional.
¿Quién es realmente Alex Saab?
Antes de convertirse en uno de los nombres más conocidos de las investigaciones estadounidenses sobre Venezuela, Saab era un empresario colombiano con actividades comerciales internacionales.
Su nombre comenzó a adquirir notoriedad por los contratos que consiguió con el Gobierno venezolano.
Con el paso de los años, su cercanía con Maduro se hizo cada vez más visible.
El Gobierno venezolano llegó a presentarlo como un enviado especial y sostuvo que realizaba misiones diplomáticas y humanitarias.
En enero de 2024, Maduro lo designó presidente del Centro Internacional de Inversión Productiva.
Posteriormente, en octubre de 2024, Saab fue nombrado ministro de Industria y Producción Nacional.
Su ascenso dentro del Gobierno venezolano terminó confirmando la importancia política y económica que había adquirido dentro del aparato oficial.
Pero su historia ya estaba marcada por las investigaciones internacionales.
Cabo Verde: el comienzo de la batalla judicial
Uno de los capítulos más conocidos de la historia de Saab ocurrió en Cabo Verde.
El empresario fue detenido el 12 de junio de 2020, cuando el avión en el que viajaba hizo una escala para repostar combustible.
Estados Unidos buscaba procesarlo por acusaciones relacionadas con lavado de dinero.
El Gobierno de Maduro reaccionó calificando la detención como ilegal y asegurando que Saab era un enviado diplomático venezolano que realizaba una misión oficial.
La disputa diplomática y judicial se prolongó durante meses.
Finalmente, Saab fue extraditado a Estados Unidos en octubre de 2021.
Desde ese momento permaneció bajo custodia estadounidense mientras avanzaba el proceso.
El intercambio de prisioneros que lo devolvió a Venezuela
En diciembre de 2023 ocurrió otro giro inesperado.
El Gobierno de Joe Biden concedió clemencia a Saab como parte de un intercambio que permitió la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela, además de presos venezolanos.
Saab regresó entonces a Venezuela.
Maduro lo recibió públicamente y lo presentó como un hombre que había resistido años de detención y como una figura vinculada a la defensa de los intereses venezolanos.
Parecía que el capítulo judicial en Estados Unidos había terminado.
Pero no fue así.
El Departamento de Justicia estadounidense sostiene que posteriormente construyó un nuevo caso contra Saab, distinto de las acusaciones que habían quedado cubiertas por la medida de clemencia.
En enero de 2026 se presentó una nueva acusación federal.
El regreso de Saab a Estados Unidos
La situación política venezolana cambió drásticamente durante 2026.
Tras la salida de Maduro del poder y el establecimiento de un nuevo escenario político en Venezuela, Saab perdió buena parte de la protección que durante años había recibido del Gobierno venezolano.
La administración encabezada por Delcy Rodríguez terminó separándolo de sus funciones y, posteriormente, lo deportó a Estados Unidos.
En mayo de 2026 Saab volvió a estar bajo custodia estadounidense.
Su regreso reactivó inmediatamente el proceso judicial.
Inicialmente volvió a declararse no culpable.
Pero cuatro meses después la historia tomó otro rumbo.
Ahora puede convertirse en una pieza clave para otras investigaciones
Este es probablemente el aspecto que más atención genera después de la audiencia.
Saab acordó cooperar con las autoridades estadounidenses.
Eso no significa automáticamente que vaya a declarar contra Nicolás Maduro ni que exista un acuerdo específico para acusarlo.
De hecho, el documento del acuerdo, según EFE, no menciona directamente a Maduro.
Pero la posibilidad de que Saab proporcione información sobre otras personas, empresas, operaciones financieras y funcionarios venezolanos abre una nueva línea de investigación.
Reuters informó que los documentos judiciales no revelan cuáles son exactamente las investigaciones en las que Saab podría colaborar.
Ese detalle mantiene abierta una de las principales incógnitas del caso.
Porque Saab estuvo durante años en una posición privilegiada dentro de la estructura económica venezolana.
Conoció funcionarios.
Participó en negociaciones internacionales.
Mantuvo relaciones con empresarios.
Manejó contratos.
Y, según las investigaciones estadounidenses, utilizó estructuras financieras internacionales para mover dinero.
Por eso, la información que pueda aportar podría tener valor para diferentes investigaciones.
¿Y qué pasa con Nicolás Maduro?
Aquí es necesario hacer una distinción.
El acuerdo de Saab no equivale a una acusación contra Maduro.
Tampoco establece que el expresidente venezolano haya participado personalmente en los hechos por los que Saab acaba de declararse culpable.
Lo que sí existe es una relación política y económica ampliamente documentada entre ambos.
Las autoridades estadounidenses han descrito durante años a Saab como una persona cercana a Maduro y como un operador importante de su estructura financiera.
Ahora, cualquier información que entregue deberá ser contrastada por los investigadores y, si corresponde, utilizada dentro de los procesos judiciales respectivos.
Por eso resulta prematuro afirmar que Saab será automáticamente un “testigo contra Maduro”.
Lo que sí puede decirse es que su cooperación aumenta el interés de los investigadores estadounidenses en lo que el empresario conoce sobre la estructura económica y política venezolana.
Una posible reducción de su condena
La declaración de culpabilidad también tiene una consecuencia directa para Saab.
El delito por el que se declaró culpable contempla una pena máxima de 20 años de prisión.
Sin embargo, el acuerdo alcanzado con la Fiscalía abre la posibilidad de que los fiscales recomienden una pena en el extremo inferior de las pautas correspondientes y soliciten reducciones adicionales si consideran que la cooperación de Saab es sustancial.
La decisión final no la toma la Fiscalía.
La sentencia corresponde a la jueza federal.
El Departamento de Justicia confirmó que todavía no se ha establecido una fecha definitiva para la sentencia.
EFE, por su parte, reportó que la lectura de la sentencia definitiva está prevista para enero de 2027.
Por ahora, por lo tanto, Saab es un condenado por su declaración de culpabilidad, pero todavía no se conoce la pena que deberá cumplir.
Una fortuna que ahora queda bajo la lupa
Los US$195 millones que Saab aceptó entregar constituyen otro de los puntos centrales del acuerdo.
No se trata de una multa arbitraria.
El dinero corresponde, según los documentos judiciales, a ganancias que los investigadores identificaron como producto del esquema de corrupción.
La entrega de esos recursos representa uno de los mayores componentes financieros del acuerdo.
También puede convertirse en una herramienta para continuar rastreando el patrimonio y las operaciones vinculadas a la estructura investigada.
De acusado a colaborador
La transformación de Saab en colaborador judicial representa uno de los giros más llamativos de esta historia.
Durante años fue presentado por el Gobierno venezolano como víctima de una persecución política.
Estados Unidos, en cambio, lo señalaba como una pieza central de una estructura de corrupción y lavado de dinero.
Ahora es el propio Saab quien, mediante un acuerdo judicial, reconoce responsabilidad en un delito federal y acepta colaborar con las autoridades.
Ese cambio puede tener consecuencias que todavía no son visibles.
La información que entregue podría servir para identificar cuentas, empresas, intermediarios y funcionarios.
Pero también es posible que parte de esa información permanezca bajo reserva mientras avanzan las investigaciones.
El caso todavía tiene muchas preguntas abiertas
La declaración de culpabilidad resuelve una parte del proceso, pero abre otras preguntas.
¿Qué información entregará Saab?
¿A qué funcionarios venezolanos se referirá?
¿Qué otras empresas podrían aparecer?
¿Cuánto dinero logró mover realmente la estructura?
¿Qué operaciones quedaron fuera del acuerdo?
¿La cooperación de Saab tendrá consecuencias en otros procesos judiciales?
¿Podrían aparecer nuevas acusaciones?
Son interrogantes que, por ahora, no tienen una respuesta definitiva.
La Fiscalía estadounidense tampoco ha revelado públicamente todo el contenido de la cooperación.
El capítulo colombiano de la historia
Aunque Saab llegó a ocupar un cargo ministerial en Venezuela y desarrolló buena parte de sus negocios en ese país, su origen también lo conecta directamente con Colombia.
El Departamento de Justicia estadounidense lo identifica como una persona que anteriormente residió en Barranquilla, Colombia.
En Colombia también ha enfrentado investigaciones y cuestionamientos relacionados con sus actividades empresariales.
Por eso, la nueva declaración de culpabilidad en Miami vuelve a poner su nombre en el radar colombiano.
Su trayectoria pasó de los negocios internacionales a los contratos venezolanos, de allí a la diplomacia, posteriormente a un ministerio y finalmente a uno de los procesos judiciales financieros más importantes relacionados con el entorno del antiguo gobierno venezolano.
Un caso que todavía está lejos de terminar
La audiencia de Miami no cierra la historia de Alex Saab.
Por el contrario, podría marcar el comienzo de una nueva etapa.
La justicia estadounidense ya consiguió una declaración de culpabilidad.
Tiene además un acuerdo para recuperar US$195 millones.
Y ahora cuenta con la posibilidad de recibir información directamente de una persona que durante años estuvo cerca del centro económico del poder venezolano.
Pero será necesario esperar para saber qué información aportará, cómo será utilizada y qué consecuencias jurídicas ten

