La propuesta de presupuesto para 2027 plantea una reducción cercana al 40 % de los recursos del Ministerio del Deporte. Carlos Ramírez, doble medallista olímpico, pidió buscar nuevas fuentes de financiación, mientras exfuncionarios y congresistas advierten sobre el impacto que podría tener el ajuste en la preparación de los atletas rumbo a Los Ángeles 2028.

El deporte colombiano vuelve a quedar en el centro de una discusión que va mucho más allá de las cifras de un presupuesto.

La propuesta económica para 2027 presentada por el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella contempla una reducción significativa de los recursos destinados al Ministerio del Deporte, situación que ha provocado preocupación entre atletas, dirigentes, exfuncionarios y sectores políticos que consideran que el momento para realizar un ajuste de esta magnitud es particularmente delicado.

De acuerdo con las cifras divulgadas en los últimos días, la asignación para el Ministerio del Deporte pasaría de aproximadamente $496.100 millones en 2026 a $297.700 millones en 2027, una diferencia cercana a los $198.400 millones y equivalente a una reducción aproximada del 40 %.

El debate adquiere mayor importancia porque 2027 será un año determinante para los procesos clasificatorios y de preparación de los atletas colombianos con miras a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

En medio de la preocupación, una de las voces que más llamó la atención fue la del bicicrosista Carlos Ramírez, doble medallista olímpico, quien planteó que el país debe buscar una participación mucho mayor del sector privado para sostener los programas deportivos.

Su propuesta no significa, según el planteamiento expuesto, eliminar la responsabilidad del Estado, sino construir un modelo en el que empresas, organizaciones y Gobierno puedan trabajar conjuntamente para garantizar que los deportistas no queden expuestos a las consecuencias de la reducción presupuestal.

Carlos Ramírez propone que el deporte sea más público-privado

Carlos Ramírez conoce de primera mano lo que significa recorrer el camino hacia unos Juegos Olímpicos.

El deportista, ganador de dos medallas olímpicas de bronce en BMX, manifestó su preocupación por la disminución de los recursos que durante los últimos años ha experimentado el sector.

Según explicó, el problema no apareció únicamente con el proyecto para 2027. Ramírez señaló que ha observado una reducción progresiva de los recursos y que esa situación ya ha comenzado a afectar programas destinados a los atletas de alto rendimiento.

Uno de los ejemplos mencionados es el programa Atleta Excelencia, dirigido a deportistas que se encuentran entre los principales representantes del país.

La preocupación del medallista es que la falta de recursos termine reduciendo la capacidad del Ministerio para mantener a los atletas que ya hacen parte de los programas y, además, limite la posibilidad de incorporar nuevos talentos.

Frente a ese escenario, Ramírez planteó una alternativa concreta: buscar una participación más fuerte de las empresas privadas.

La idea, en sus palabras, es que el deporte colombiano sea “un poquito más público-privado” y que no dependa exclusivamente de los recursos del Estado.

La propuesta abre una discusión que desde hace años aparece en diferentes sectores: cómo conseguir que el talento deportivo colombiano tenga financiación estable incluso cuando cambian las prioridades de los gobiernos o aparecen crisis fiscales.

El presupuesto no está aprobado todavía

Uno de los aspectos que debe tenerse en cuenta es que la cifra anunciada corresponde al proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027, no a un presupuesto que ya haya quedado aprobado de manera definitiva.

La discusión deberá continuar en el Congreso de la República, donde los legisladores podrán proponer modificaciones antes de que se cierre el trámite presupuestal.

Por eso, el monto definitivo destinado al deporte todavía puede cambiar.

Sin embargo, el hecho de que la propuesta inicial contemple una reducción tan marcada ya generó preocupación en diferentes sectores.

El proyecto general para 2027 contempla un crecimiento de aproximadamente 10,3 % del Presupuesto General de la Nación, mientras la cartera deportiva enfrenta una disminución cercana al 40 %. Esa diferencia es uno de los elementos que alimentan la discusión pública.

¿Qué está en juego para los deportistas?

El debate no se reduce a cuánto dinero aparece en una tabla presupuestal.

Los recursos del Ministerio del Deporte tienen impacto sobre diferentes componentes del sistema deportivo: preparación de atletas, competencias nacionales e internacionales, entrenadores, concentraciones, implementación, formación de nuevos talentos, infraestructura y programas regionales.

En el alto rendimiento, muchos deportistas necesitan viajar permanentemente para competir, entrenar y sumar experiencia internacional.

También existen gastos relacionados con equipos especializados, alimentación, preparación física, atención médica y psicológica y acompañamiento técnico.

Por eso, una disminución presupuestal puede obligar al Estado a establecer prioridades y determinar qué programas reciben financiación completa y cuáles deberán ajustarse.

El reto será evitar que el recorte termine afectando precisamente a los atletas que necesitan competir durante los próximos meses para avanzar en sus procesos clasificatorios hacia Los Ángeles 2028.

Juan Alberto Londoño pide fortalecer el presupuesto

El exviceministro de Hacienda Juan Alberto Londoño también se pronunció sobre el panorama.

En diálogo con Infobae, Londoño explicó que la situación fiscal general del país obliga al Gobierno a revisar sus gastos y que el presupuesto debe entenderse dentro de un escenario de obligaciones y deudas que presionan las finanzas públicas.

Sin embargo, consideró que los recursos destinados al deporte deben fortalecerse.

Londoño señaló que el presupuesto propuesto para el Ministerio está prácticamente en un nivel mínimo y calculó que, de una asignación cercana a los $300.000 millones, alrededor de $240.000 millones corresponderían a inversión.

Para el exfuncionario, el sector debe concentrar sus esfuerzos en tres grandes áreas: infraestructura deportiva, fomento de la actividad física y acompañamiento integral de los deportistas.

Y es precisamente en el tercer punto donde puso especial énfasis.

No basta con pagar entrenadores

Londoño considera que formar un deportista de alto rendimiento implica mucho más que contratar un entrenador.

Una buena preparación requiere alimentación adecuada, atención psicológica, acompañamiento médico y condiciones sociales que permitan que el atleta pueda concentrarse en su carrera.

Muchos deportistas colombianos provienen de familias con limitaciones económicas y, por eso, retirarles apoyos puede significar que tengan que abandonar procesos que tardaron años en construir.

La formación deportiva, en ese sentido, no empieza cuando un atleta gana una medalla.

Comienza mucho antes.

Detrás de cada deportista que llega a unos Juegos Olímpicos hay años de entrenamientos, competencias, viajes, entrenadores, familias, clubes, federaciones y programas de apoyo.

La discusión presupuestal de 2027 pone nuevamente sobre la mesa quién debe asumir el costo de ese proceso.

Ernesto Lucena también plantea un mayor respaldo empresarial

El exministro del Deporte Ernesto Lucena coincidió en que el sector privado debe tener una participación mucho más fuerte.

Lucena reconoció que Colombia atraviesa un proceso de ajuste fiscal y que diferentes sectores tendrán que realizar sacrificios, pero advirtió que el deporte, la cultura y la ciencia necesitan un mayor respaldo privado.

Su propuesta va incluso más allá del financiamiento.

El exministro planteó que el Gobierno debería establecer un diálogo directo con los deportistas y convocarlos para construir un plan de choque que permita identificar las necesidades más urgentes del sector.

La idea sería conocer cuáles son los atletas y programas que no pueden detenerse y cuáles requieren soluciones inmediatas.

El deporte también puede convertirse en una herramienta contra la violencia

Lucena puso sobre la mesa otro argumento.

El deporte no solamente produce medallas.

También puede utilizarse como una herramienta para prevenir la violencia y recuperar territorios afectados por la criminalidad.

La existencia de escenarios deportivos, balones, implementos y programas para niños y jóvenes puede contribuir a alejarlos de entornos donde operan grupos criminales.

Desde esta perspectiva, el gasto deportivo también puede ser entendido como una inversión social.

Una cancha, un entrenador y un programa permanente pueden representar para un niño una alternativa frente a la delincuencia, además de abrirle una posibilidad de desarrollar talento.

Ese enfoque podría adquirir mayor importancia dentro de la política de seguridad del actual Gobierno.

La propuesta de reconstruir los escenarios afectados por el terremoto

Juan Alberto Londoño también planteó una alternativa relacionada con una de las principales emergencias que enfrenta actualmente Colombia: la reconstrucción posterior al terremoto del 10 de agosto.

El exfuncionario consideró que dentro de los planes de reconstrucción deberían incluirse los escenarios deportivos que resultaron afectados.

La idea permitiría que esas obras fueran financiadas dentro del proceso general de recuperación de las zonas afectadas y, al mismo tiempo, evitaría que todo el peso de la reconstrucción de la infraestructura deportiva recayera sobre el presupuesto ordinario del Ministerio del Deporte.

Para Londoño, recuperar esa infraestructura también significa recuperar la capacidad de esas regiones para formar nuevos talentos.

No se trataría únicamente de reconstruir edificios o canchas.

Se trataría de reconstruir espacios donde niños y jóvenes puedan practicar deporte y donde eventualmente puedan surgir los próximos representantes de Colombia en competencias internacionales.

El Congreso tendrá la última palabra sobre el presupuesto

La discusión ahora tiene un escenario fundamental: el Congreso de la República.

Los congresistas deberán analizar el proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027 y decidir si mantienen, modifican o incrementan las partidas destinadas al deporte.

Algunos legisladores ya han expresado públicamente su preocupación.

El representante Santiago Osorio, por ejemplo, cuestionó fuertemente el recorte y anunció su intención de impulsar una proposición para buscar recuperar recursos destinados al deporte.

Osorio calificó la reducción como un golpe para los atletas y criticó que el ajuste se produzca en un momento cercano al ciclo olímpico.

Otros sectores también han advertido que el país no debería esperar a que lleguen las medallas para reconocer la importancia del deporte.

Una polémica que viene desde el Gobierno anterior

El debate actual también tiene un componente político.

El presupuesto del deporte viene enfrentando reducciones desde años anteriores y las cifras han sido utilizadas tanto por sectores críticos del Gobierno de De la Espriella como por quienes señalan que el problema comenzó durante la administración de Gustavo Petro.

Algunos análisis recientes han advertido que el Gobierno anterior había contemplado para 2027 una cifra todavía menor en sus proyecciones iniciales, cercana a los $208.000 millones, antes de que el nuevo Gobierno planteara una asignación superior.

Esto significa que la discusión no puede reducirse simplemente a señalar a una sola administración.

El deporte colombiano lleva varios años enfrentando dificultades presupuestales y el nuevo Gobierno heredó una situación fiscal compleja.

Sin embargo, también es cierto que la administración de Abelardo de la Espriella será la responsable de definir cómo distribuirá los recursos durante su mandato y, especialmente, de determinar qué prioridad tendrá el deporte dentro de su política pública.

El gran interrogante: ¿quién financiará el talento colombiano?

El caso de Carlos Ramírez refleja una pregunta que se repite entre los deportistas.

Si el Estado tiene menos recursos disponibles, ¿quién financiará los procesos que requieren millones de pesos para mantenerse durante todo un ciclo olímpico?

Una posible respuesta está en el sector privado.

Colombia tiene empresas que ya patrocinan deportistas, equipos y eventos. Sin embargo, la propuesta planteada por Ramírez y respaldada por exfuncionarios apunta a construir un sistema mucho más amplio y permanente.

La idea sería que las empresas no aparezcan únicamente cuando un atleta gana una medalla o alcanza reconocimiento internacional.

El apoyo tendría que comenzar durante las etapas de formación, cuando el deportista todavía necesita recursos para entrenar, viajar y competir.

Eso implicaría construir mecanismos que hagan atractivo para las compañías invertir en deporte y que, al mismo tiempo, garanticen transparencia sobre el destino de los recursos.

El desafío de Los Ángeles 2028

El calendario también juega en contra.

Los próximos años serán determinantes para los atletas colombianos que buscan llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Las clasificaciones internacionales, campeonatos mundiales, eventos continentales y competencias del ciclo olímpico requieren preparación anticipada.

Un deportista no puede comenzar a prepararse cuando faltan pocos meses para los Juegos.

Por eso, cualquier reducción de recursos durante 2027 puede tener consecuencias que solamente se hagan visibles mucho después.

El desafío para el Ministerio del Deporte será mantener los procesos que ya están en marcha y, al mismo tiempo, garantizar que las nuevas generaciones tengan oportunidades de llegar al alto rendimiento.

Colombia no puede depender solamente de sus campeones

Carlos Ramírez representa justamente el resultado de un proceso que comenzó mucho antes de sus medallas olímpicas.

Pero Colombia necesita cientos de historias similares.

El objetivo de una política deportiva no debería limitarse a financiar a los atletas que ya ganaron.

También debe identificar a los niños y jóvenes que podrían convertirse en los próximos campeones.

Ahí aparece uno de los grandes dilemas del recorte.

Reducir recursos puede obligar al Gobierno a concentrarse en los atletas de mayor rendimiento y dejar con menos apoyo los procesos de formación.

Pero si se abandona la base, en algunos años puede haber menos deportistas preparados para ocupar esos lugares.

La salida podría estar en una nueva alianza

El debate que acaba de abrirse podría terminar convirtiéndose en una oportunidad para transformar la manera en que Colombia financia el deporte.

La propuesta público-privada defendida por Carlos Ramírez apunta precisamente en esa dirección.

El Estado seguiría cumpliendo su responsabilidad, pero las empresas podrían convertirse en aliados permanentes de atletas, federaciones, clubes, escuelas y programas sociales.

A esto podrían sumarse recursos provenientes de diferentes mecanismos de patrocinio, cooperación y programas de inversión social.

Pero para que funcione, el modelo necesitaría reglas claras, seguimiento y transparencia.

No se trata simplemente de reemplazar dinero público por dinero privado.

Se trata de construir una estructura en la que ambas partes puedan aportar y en la que los deportistas tengan la seguridad de que su preparación no dependerá cada año de una decisión presupuestal.

El deporte colombiano espera una respuesta

Mientras el proyecto de presupuesto avanza en el Congreso, los atletas permanecen atentos a lo que ocurra con los recursos para 2027.

La discusión ya no está solamente en las oficinas del Ministerio del Deporte.

Llegó a los deportistas, a los exministros, a los congresistas y a las empresas.

Carlos Ramírez puso sobre la mesa una propuesta que podría marcar el rumbo de la discusión: hacer del deporte un esfuerzo más público-privado.

Juan Alberto Londoño pidió fortalecer los recursos y proteger la formación integral de los atletas.

Ernesto Lucena llamó a construir un plan de choque con los propios deportistas y defendió el deporte como herramienta para prevenir la violencia.

Y desde el Congreso ya aparecen voces que buscan modificar el proyecto presupuestal.

El Gobierno, entretanto, deberá definir cuáles serán sus prioridades dentro de un escenario de ajuste fiscal y múltiples necesidades nacionales.

Lo que está en juego no es solamente una cifra.

Son los entrenamientos que deben comenzar mañana, las competencias internacionales que se deben disputar, los jóvenes que necesitan una oportunidad y los atletas que aspiran a representar a Colombia en Los Ángeles 2028.

El gran reto será encontrar el equilibrio entre la disciplina fiscal que reclama el Gobierno y la inversión necesaria para que el deporte colombiano no termine pagando un precio demasiado alto por la crisis de las finanzas públicas.