Malambo, Atlántico — Lo que había empezado como la angustia de una familia tras la desaparición de dos hermanas durante las celebraciones del Carnaval terminó en un hallazgo macabro que ha generado profunda consternación en la comunidad del Atlántico.
Las adolescentes Sheridan Sofía Hernández Noriega, de 14 años, y Keyla Nicol Hernández Noriega, de 17, fueron encontradas sin vida el pasado 28 de febrero en una zona enmontada del barrio Maranatha, en el municipio de Malambo, enterradas en un terreno cubierto de maleza, según fuentes oficiales y testimonios de los familiares.
Los cuerpos de las dos jóvenes —que habían sido reportadas como desaparecidas desde el 17 de febrero, la noche del martes de Carnaval— estaban en avanzado estado de descomposición. Las autoridades confirmaron que ambas presentaban disparos de gracia, y que estaban enterradas bajo troncos y piedras, en un aparente intento por ocultarlos.
La noche que nunca debió terminar en tragedia
Según el relato de familiares y vecinos, las hermanas salieron de su casa en el barrio La Sierrita, en Barranquilla, la noche en que culminaban las festividades carnestolendas. Se dirigían a una reunión social en Malambo y dijeron que se bajarían en una estación de servicio cercana (“la bomba”) para avisar cuando llegaran, pero esa llamada nunca ocurrió.
Durante días, familiares, amigos y vecinos emprendieron una intensa búsqueda, difundiendo fotografías en redes sociales y pidiendo colaboración ciudadana para dar con el paradero de las adolescentes. La incertidumbre creció, y la ausencia de noticias alimentó la preocupación en cada rincón de la ciudad.
Fue un fuerte olor que emanaba de la tierra lo que finalmente alertó a residentes de Maranatha, quienes dieron aviso a las autoridades. Cuando equipos del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y unidades de policía llegaron al lugar, descubrieron los cuerpos enterrados en el lugar señalado por los vecinos.
Identificación y dolor familiar
La identificación oficial de las jóvenes se logró con el apoyo de tatuajes que ambas se habían hecho como símbolo de su vínculo entre hermanas. La mayor, Wendy Hernández, explicó que uno de los cuerpos requerirá pruebas de ADN, debido al avanzado estado de descomposición.
La familia ha hecho un llamado desesperado a las autoridades para que el caso no quede en la impunidad. Entre lágrimas, pidieron que se investigue con rapidez y rigurosidad para encontrar responsables, y que se dé justicia a las dos jóvenes cuyas vidas fueron arrebatadas de manera violenta.
Escenario de violencia en el Atlántico
Este caso se inserta en un contexto preocupante de violencia en el departamento del Atlántico. Según datos preliminares difundidos por fuentes de seguridad, durante febrero se registraron 91 homicidios en la región, un aumento significativo en comparación con el mismo mes del año anterior. Barranquilla y municipios del área metropolitana —incluyendo Soledad y Malambo— concentran la mayoría de estos hechos.
Las autoridades han señalado que la presencia de estructuras criminales en disputa —incluidas organizaciones como Los Pepes y Los Costeños— podría estar influyendo en el incremento de la violencia, aunque no se ha definido si el doble homicidio de las hermanas está directamente relacionado con estos grupos.
Investigación y próximas etapas
Los peritos del CTI y la Fiscalía continúan con las labores de inspección, recopilación de evidencias y entrevistas a posibles testigos para esclarecer las circunstancias del crimen. Hasta el momento, no se han reportado capturas relacionadas con el caso, ni se han señalado hipótesis oficiales sobre los responsables o móviles concretos del doble homicidio.
La comunidad local ha expresado su consternación y exige respuestas efectivas, mientras familiares, sumidos en el dolor, instan a que este crimen no quede sin una resolución clara.

