El departamento del Atlántico atraviesa un momento complejo en materia de orden público. Durante febrero de 2026 se ha evidenciado un incremento de homicidios, especialmente en Barranquilla y varios municipios de su área metropolitana, situación que ha generado preocupación ciudadana y ha obligado a las autoridades a reforzar las estrategias de seguridad.
Si bien el consolidado oficial mensual es emitido por la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación al cierre de cada periodo, reportes de medios regionales y balances preliminares indican un aumento significativo de hechos violentos en comparación con semanas anteriores.
Contexto estadístico: cómo venía el Atlántico
De acuerdo con cifras oficiales del Ministerio de Defensa y la Policía Nacional, en 2023 el Atlántico cerró el año con más de 600 homicidios, siendo Barranquilla y su área metropolitana los territorios con mayor concentración de casos. En 2024, según reportes oficiales presentados en consejos de seguridad, el departamento registró una reducción parcial en comparación con picos anteriores, aunque la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes se mantuvo por encima del promedio nacional en algunos meses.
Barranquilla, por ejemplo, ha oscilado en los últimos años entre tasas cercanas a los 30 homicidios por cada 100.000 habitantes, dependiendo del corte estadístico anual. Sin embargo, las autoridades han reconocido que el comportamiento del delito es variable y suele presentar repuntes asociados a disputas entre estructuras criminales.
En febrero de 2026, los reportes preliminares reflejan una seguidilla de hechos violentos en distintos puntos del departamento, varios de ellos concentrados en un mismo fin de semana.
Barranquilla, epicentro de los casos recientes
Barranquilla concentra la mayor parte de los homicidios registrados en el Atlántico. Barrios del suroccidente y suroriente han sido escenario de asesinatos con arma de fuego que, según las primeras hipótesis de las autoridades, estarían relacionados con disputas entre bandas dedicadas al microtráfico y otras economías ilegales.
Uno de los hechos que más impacto generó fue el asesinato de un integrante de la Policía Nacional durante un procedimiento operativo. El uniformado murió tras un enfrentamiento armado, situación que evidenció el nivel de riesgo que enfrentan los miembros de la fuerza pública en medio de operativos contra estructuras delincuenciales.
Las autoridades distritales han reconocido el repunte y han señalado que parte de los homicidios recientes estaría vinculado a disputas internas entre organizaciones criminales que buscan controlar territorios estratégicos para el expendio de drogas y la extorsión.
Masacre en Ponedera y violencia en municipios
Fuera de la capital, uno de los hechos más graves reportados en febrero ocurrió en el municipio de Ponedera, donde un ataque armado múltiple dejó varias víctimas fatales. Organizaciones de monitoreo de violencia en el país lo catalogaron como masacre, y el caso es investigado por la Fiscalía para establecer responsables y móviles.
En años recientes, Indepaz ha documentado múltiples masacres en Colombia, incluyendo algunas registradas en el Atlántico. Estos eventos han estado relacionados, en distintos contextos, con disputas territoriales y control de rentas ilegales.
Aunque las cifras exactas de febrero están sujetas al cierre oficial del mes, medios locales han informado que el número de homicidios supera varias decenas de casos en el departamento, lo que representa un desafío considerable para las autoridades.
Respuesta institucional
Frente al panorama actual, las autoridades han convocado consejos de seguridad extraordinarios y han anunciado medidas como:
- Refuerzo del pie de fuerza en zonas priorizadas.
- Operativos focalizados contra estructuras dedicadas al microtráfico y la extorsión.
- Incremento de recompensas para información que conduzca a capturas.
- Coordinación entre Policía, Fiscalía y Fuerzas Militares para intervenir puntos críticos.
El Gobierno Nacional ha reiterado que buena parte del fenómeno responde a confrontaciones entre bandas locales y estructuras criminales organizadas que operan en el Caribe colombiano.
Factores estructurales detrás de la violencia
Especialistas en seguridad señalan que el comportamiento del homicidio en el Atlántico no puede analizarse de forma aislada. Entre los factores que inciden en el repunte de violencia se encuentran:
- Disputas por control territorial de microtráfico.
- Extorsión a comerciantes y transportadores.
- Fragmentación de grupos delincuenciales.
- Condiciones socioeconómicas que favorecen la vinculación de jóvenes a economías ilegales.
Además, históricamente los periodos de alta actividad económica o temporadas festivas pueden coincidir con incrementos en hechos violentos, debido a mayores flujos de dinero en circulación y mayor movilidad urbana.
Expectativa ciudadana y desafío institucional
La ciudadanía ha expresado preocupación por el aumento de asesinatos y ha solicitado resultados concretos. Comerciantes y líderes comunitarios han pedido mayor presencia policial permanente y estrategias preventivas que incluyan inversión social en los barrios más afectados.
El comportamiento de los indicadores oficiales al cierre de febrero será clave para determinar la magnitud real del repunte y evaluar si las medidas adoptadas logran contener la tendencia.
El Atlántico enfrenta así uno de los momentos más sensibles en materia de seguridad en lo que va del año. Las investigaciones en curso, las capturas que puedan producirse y la desarticulación de estructuras criminales serán determinantes para frenar la violencia y recuperar la percepción de tranquilidad en el departamento.

